Mi amigo Tom y yo hicimos una salida un poco extraña en la bici el domingo pasado. Todo comenzó el sábado, cuando se llevó a cabo la última reunión de los bicitekas , en donde se trató el tema de la ciclopista o "parque lineal" México-Cuernavaca. Este proyecto plantea convertir en ciclopista la vía del ferrocarril de cuernavaca. Entusiasta como siempre, Tom sugirió que fuéramos a revisar el estado de la ruta con las bicis de montaña. Llegué a la casa de Tom, que está en la Roma Sur, a las 7:30. Como ustedes saben, los bicitekas proponemos el transporte en bicicleta, así que naturalmente, iba en la bici. De ahí nos dirigimos a Magdalena Contreras y comenzamos a subir como si fuéramos a los dinamos, pero solamente hasta donde encontramos la vía. Comenzamos desde ahí porque Tom ya había recorrido anteriormente el tramo de Polanco y Chapultepec. Haciendo caso omiso de las advertencias que nos habían hecho de peligrosos "asentamientos irregulares" a lo largo de la vía, comenzamos a recorrerla. Una de las cosas que primero llamó nuestra atención fué que la pendiente es muy suave, de tal forma que casi no se siente. Pero esto también significa que el camino da grandes vueltas. Frecuentemente nos deteníamos a preguntarle a alguien en dónde estábamos, lo cuál no siempre resultó bién. Cuando nos acercámos a un puente, vimos a unos chavos que caminaban por arriba. Les gritamos e hicimos señas preguntando qué camino era ese, pero no nos quisieron contestar. Solamente alcanzamos a oir que comentaban entre ellos "Si siguen por ahí van a regresar sin bicicleta." Un poco más adelante encontramos a tres "teporochos" sobre la vía, consumiendo alguna bebida de color amarillo claro, sin espuma, en vasos de plástico. Creo que nos ayudó su sorpresa, porque cuando se decidieron a pedirnos dinero ya habíamos pasado e hicimos como que no los escuchábamos. En las cercanías de el Pedregal de San Nícolas y una colonia que se llama "Sector XVII", nos lanzaron una pedrada. Otro de los "ataques" fué más bien gracioso: una super-gallina voló desde un desnivel sobre nuestras cabezas y casi me aterriza en el casco. Me asustó bastante, hasta que ví qué era. No todo fué malo. Los "asentamientos" y pueblos que encontramos nos abastecieron constantemente de Donas Bimbo y Gatorade. Cuando vimos el Ajusco ya nos habíamos entercado con salir de la "mancha urbana". Conforme avanzamos encontramos personas más amistosas que nos decían que no podríamos seguir por ahí. Y tenían sus razones. Definitivamente, los trenes y las bicicletas, aunque tengan ruedas, son bastante diferentes. En algunos lugares podíamos avanzar por un camino estrecho junto a la vía, pero en muchos este no existía. Y aunque ir sobre rieles hubiera sido excelente, mi equilibrio no es tan bueno, así que teníamos que ir por enmedio. Puuuu, puuuuu, chiqui, chiqui. O como dice Tom: "¡POM!, ¡POM!, ¡POM!, ¡POM!, ¡POM!, ¡POM!". Por primera vez en la vida consideré la posibilidad de comprar una bicicleta "Full suspended". La pobrecilla de mi "Hardtail" sufrió indeciblemente. Después de unos quince minutos de ir sobre los durmientes, se empieza a encontrar la técnica, pero nunca deja de ser terrible. En una parada de descanso, Tom y yo estuvimos de acuerdo en que es una cuestion de fortaleza mental. Cada golpe te sacude hasta el alma, y después otro y otro y decenas y cientos y no sé cuántos... Pero a eso vinimos ¿no? "Ahí está tu pinche vía" nos decíamos riendo. "Eso querías ¿no?". Por otra parte, algunos paisajes que encontrábamos justificaban todo. En San Nicolás Ajusco compramos una sandía y tuvimos uno de esos momentos que uno no cambia por nada. Tumbados sobre la hierba, recibiendo el sol, calmámos la sed y el hambre. Hablamos de organizar salidas con más gente, para que se interesaran en el proyecto. Puu, puu, chiqui, chiqui, continúamos hasta Parres. Pom, Pom, Pom, golpe tras golpe, con los brazos adoloridos, aguantando como debe de ser, como en la vida. Regreso a México por carretera libre. Tiempo total ida y vuelta hasta la Roma Sur: 7 hrs. Otros incidentes: Picadura de abeja en el pecho, inicialmente confundida con ataque cardiaco. Conclusión: Queremos esa ciclopista o "Parque linear" como se llama formalmente. |